martes, 20 de septiembre de 2011

Crema de Calabacín















































Ingredientes:



4 calabacines hermosos



ajo en polvo



cebolla en polvo



sal



aceite de oliva



leche



2 tranchetes








Pelamos los calabacines, si os gusta que quede verde, los laváis, si os gusta con pintitas dejáis una tirita fina de piel por cada una que peléis y claro laváis después de pelar. A mí me gusta blanquita, para gustos los colores, que dice mi madre.




Cortamos en rodajas como las patatas de hacer tortilla.




Echamos un chorrito de aceite de oliva en la cacerola y ponemos el calabacín troceado. Por la parte de arriba, otro chorrito de aceite.




Salamos, ponemos el ajo y la cebolla en polvo, al gusto.



Ponemos a fuego lento hasta que el calabacín tenga el aspecto de la foto 3. Añadimos la leche, aprox. un vaso grande, y los tranchetes. Dejamos hervir otro poquito.



Batimos con la batidora hasta que quede una masa homogénea y ya está listo para comer o para ponerlo en frascos de cristal y conservar haciendoles el vacío como a las mermeladas.



Mejor esta opción que guardar en la nevera, que luego se nos olvida se agria la crema.



Por encima se puede adornar con miguitas de jamón, ibérico está más rico, jeje.




Si queréis tb podéis poner un poquito de pimienta negra molida, pero sólo un "flus" que si no queda muy fuerte.
¡Listo! Fácil, rápido y bajo en calorías. Ideal para quitarnos los que nos sumamos este verano.





domingo, 18 de septiembre de 2011

Zapatitos de Cristal







"El príncipe sólo bailó con ella y si alguien se acercaba para pedirle un baile, él les decía: ella es mi pareja de baile.

Cuando se hizo tarde, Cenicienta quiso marcharse y el principe quiso acompañarla, pero ella se escapó tan rápidamente que él no pudo seguirla. El principe, sin embargo, le había puesto una trampa. Había derramado resina por toda la escalera. Cuando ella bajó, dejó su zapato izquierdo pegado en un escalón. El principe lo recogió. Era pequeño y delicado, de oro puro."

(Fragmento de La Cenicienta de los Hermanos Grimm)


Creo que la culpa de que todas las mujeres suframos en cada evento al que asistimos la tienen los hermanos Grimm. Todas debemos llevar zapatos pequeños y delicados, que sean de oro no es imprescindible. Es habitual que llevemos unos zapatos que sin duda alguna nos harán daño, nos rozarán y nos apretrarán los deditos de los pies hasta tal extremo que cuando nos liberemos de tal trampa mortal, (para los deditos que se quedan sin sangre) no los sentiremos como nuestros. Es algo tan cotidiano que en las farmacias te venden unas almohadillas de silicona que las colocas en el zapato para amortiguar el dolor. No sirven de mucho. Además de que restan sitio en el zapato y el pie va un poco más apretado. Que digo yo... ¿no deberían vender estas cosas en las zapaterías? Pero, claro, estarían admitiendo su crimen, te están vendiendo un aparato de tortura.

Te llega la invitación de una boda y ya empiezas a pensar, a ver qué zapatos me compro que me dejen disfrutar de una noche de fiesta.

Buscar la indumentaria para un evento requiere todo un ritual. Yo para él ultimo, que sabía de su existencia hace un año, miré la pasarela Cibeles para ver qué se iba a llevar. Es la única vez que le he visto sentido a que en Septiembre de 2010 nos enseñasen la moda que se llevaria en el año 2011.

Busqué en Internet qué estaba de moda en cuestión capilar, y no, no estoy hablando de si dejármelo a la brasileña, hacerme un Kojak o dejármelo a lo silvestre. Estoy hablando de peinados, semi-recogidos, recogidos, tocados, diademas, sombreros... Una vorágine de pelos aparecía en mis ojos cuando los cerraba para dormir, a lo romana como para ir a la Casa de Battiatto para ver un combate, con trencitas, con ondas; moños despeinados intencionadamente, moños elaborados con mil cruces de mechones de pelo, tocados con plumas pegaditos a la cabeza o bien con plumas que hacen que seas más alta, con lazos a lo niña buena, diademas de lazo, sencillas, o más elaboradas como de diamantitos, o tipo tiara... en fin, que yo que soy de pelo suelto y siempre liso, porque las ondas me las dio mi madre cuando nací y ,como todas las mujeres, yo querría tenerlo liso como una tabla de planchar, si lo tuviera liso, seguro que me lo pondría a lo afro.

En cuanto a los zapatos... pss, sólo pude averiguar que vuelven las puntas. Esos zapatos que son de un 38 en mi caso, pero miden de punta a tacón como un 40. Me encantan las puntas, he tenido dos pares de botas de puntas que han sido las más cómodas de mi vida. Taconcito de aguja y puntas interminables. Infinitamente más bonitos que los zapatos de puntas chatas que parece que te han recortado los deditos todos a la misma altura.

Pues bien, con toda la información reunida, me fui a ver a una amiga que es diseñadora, y como es amiga y que cae muy bien, digo su nombre, Rosa Moreno. Así seguro que acertaba con lo que está de moda. Conclusión, perdí el tiempo mirando la pasarela Cibeles, o la Madrid Fashion Week, que se llama ahora.

Esto de hacerte un traje a medida es algo a lo que las mujeres de mi edad no estamos acostumbradas. Que yo recuerde sólo me habían hecho antes algo a medida, unos trajes que mi madre nos encargó cuando éramos pequeñas de los que no tengo muy buen recuerdo. Así que la incertidumbre sobre cuál sería el resultado era algo que me recomía. Elegimos la tela, de color morado en diferentes tonos. Una tela que ella me aseguró que quedaba muy bien y era muy original. A los dos días me manda un whatsapp y me dice que han cambiado el catálogo y que hay que elegir otro color... eso me pareció un mal presagio... mmmmm esto no va bien, pensé.

Un mes antes del evento me llamó para tomarme medidas. Mal rollo, después del verano relajao, de las vacaciones disfrutando del estupendo buffet, de los mojitos, de las comidas con los amigos, de la elaboración de mermeladas, de las fideuás, de los helados caseros... os hacéis a la idea, no?

Pues nada, allá que me fui. Para medirme me dijo "pon las manos en la cintura" que yo pensé: "esto debe de ser para ponerme seria y hacer que los michelines se pongan firmes" jeje.

Algunos días después, otro whasapp, "Tienes que venir a que te pruebe la "toile". Y yo que soy muy obediente, fui. Sin saber qué era aquello que me iba a probar. La aventura es la aventura.

Cuando llegué, apareció con una cosa blanca y vaporosa que no tenía nada que ver con la tela que habíamos elegido en el segundo intento.Acojonaita estaba. Lo que aprende una desde el momento en le llega una invitación de boda a sus manos.

La toile es como un patrón hecho de tela sobre el que ella trabaja, quita y pone. Puedo decir con satisfacción que tuvo que quitar más que poner. Así que, pese a que aquel día me vi como una novia revieja, salí un poco reanimada porque la pose en jarras cuando me tomó medidas había funcionado.

Una semana antes del evento, volví a probarme. Ya era el traje pero sin terminar. Me gustó la tela, tanto la tafeta metalizada de la blusita como la falda de seda. Tafeta... lo que aprendo... Me dio la impresión de que había acertado, aun así no veía el traje perfecto. Elegí un tocado para el pelo, una diadema con un detallito de plumas en tonos marrones y unos trocitos de tela de la falda que iban pegados con unos botoncitos de cristal, creo que no eran Svarovsky. Eso fue una decisión derivada de las miles de fotos que había visto de mil eventos en Internet.

El día que me lo entregó el traje estaba perfecto, perfecto. Me quedaba, como dice una amiga, como hecho a medida, jijiji.
El problema seguían siendo los zapatos. Había encontrado unos muy bonitos, como de brocado de color bronce muy acorde con el traje. Sabía que me castigarían los pies durante toda la noche. Pensé en llevarme las almohadillitas de silicona para que la pena fuese menos. Pero con las prisas se me olvidaron.
Llegamos media hora antes al lugar de la boda. Tocaba esperar, de pie. Entramos en la iglesia y el cura, que era joven, se deleitó en su discurso, la boda duró 1 h de reloj. ¡¡¡Una hora!!! Una hora levantándote y sentándote y colocando aquellos zapatitos pequeños y delicados en el escaso espacio que hay en los bancos de las iglesias, debajo de la tabla de arrodillarte ponía yo las preciosas puntas de bronce.
Durante la ½ de autobús hasta el lugar del banquete, fui valiente, me descalcé, corriendo el riesgo de que aquellos dos cepos no me valiesen cuando llegásemos. Casi lo deseaba, pero no hubo suerte, o sí… me los volví a poner.
Durante el todo el aperitivo y el ratito de bailoteo y copas de después, se veía a señoras que como yo, sufrían aquellos preciosos zapatitos pequeños y delicados. Que se les clavaban los tacones en el césped y se quedaban enganchadas al suelo como si un príncipe hubiese derramado resina para que no se escaparan, pero no, el principe de cada una lo que hacía era arrancarnos del césped, no fuese a ser que echásemos raíces.
A las seis de la mañana que nos fuimos a casa, llegué a la siguiente conclusión: la Cenicienta no se fue a las 12 porque su hada madrina le dijese que se desharía el hechizo… sino porque tenía los pies que no sabía si eran suyos o de una vecina.
Lo dicho, ¡¡MecawenlosjodíoshermanosGrimm!!
Ahí os dejo el resultado:




lunes, 12 de septiembre de 2011

PASTEL DE CHOCOLATE








Ingredientes:

1 yoghourt (da igual el sabor)

4 huevos

3 vasitos del yoghourt de azúcar

4 vasitos del idem de harina

1 sobre de levadura

1 vasito de aceite de oliva suave

1 vasito de nata (o 1/2 de nata y 1/2 de leche)

1 vasito de colacao en polvo (nunca nunca nunca uséis nesquik)

mermelada (yo la puse de melocotón)

Batimos los huevos, el azúcar y el yoghourt, después añadimos la levadura, el aceite y una vez mezclado todo esto añadimos la harina poco a poco.

La nata la añadimos al final.

Enharinamos un molde. Es decir, lo untamos de aceite con una brocha y luego echamos harina y la repartimos bien por todo el molde, quitando el sobrante.

Precalentaremos el horno a 270º mientras hacemos la masa.


Vertemos la masa en el molde y lo metemos en el horno. Bajamos la temperatura a 150º.

El tiempo es relativo, para saber si está hecho, podemos pinchar el bizcocho con una aguja de punto y si sale limpia está hecho.

Lo dejamos enfriar bien.

Cortamos a la mitad, en horizontal y emborrachamos

Ingredientes del "emborrachamiento": agua, azúcar y ron.

Que quede bien blandito. Primero la mitad que está en la bandeja. Ponemos mermelada, la que queráis, lo tapamos con la parte de arriba que emborracharemos una vez colocada encima. Así no se nos parte al colocarlo.

Podemos cubrilo con un glaseado simple.


Ingredientes:

1 clara de huevo

Azúcar glass

zumo de limón


Ponemos la clara de huevo, el azúcar y unas gotitas de limón juntos y batimos con la batidora. Se echa por encima del bizcocho y se deja secar.

Si queremos que sea de color, podemos añadir colorantes alimenticios.

O también podemos cubrirlo con chocolate de cobertura, que lo venden ya preparao en unas latitas y es muy práctico.


Y ya está, tenemos un pastel delicioso, muy muy muy rico, que seguro que le gustará a todos a quien déis a probar.






domingo, 11 de septiembre de 2011

11 DE SEPTIEMBRE



Triste, muy triste recordar todo lo que sentimos aquel día y los que siguieron, cargados de imágenes, de testimonios, de listas de personas que habían fallecido en la demostración más cruel de lo que puede hacer el ser humano. A todo ello le siguieron fotografías que jamás se debieron tomar, ver caer a un señor que no soportó la tensión y decidió ser dueño de su destino.


Recordar lo que estabas haciendo aquel día y creer que todo para ti sigue igual, pero no es así, no sigue igual, porque es volver a ver aquellas imágenes y todo lo sentido entonces vuelve a removerse en tu interior, al igual que sucede cada 11 de marzo... Fechas que se unen a la lista negra que cada cual tiene marcada en su calendario personal.


jueves, 4 de agosto de 2011

Mermelada de moras






















Consejitos iniciales:

-Levantarse temprano un día, a ser posible que no tengas que ir a trabajar.

-Recabar (jeje, el que no sepa lo que significa que lo busque) un cubo de dimensiones correspondientes a la cantidad de moras que quieras recolectar.

-Llevar una gorra, sombrero o similar. Nada de viseras, que es una cosa estúpida ya que se te calentará la sesera tanto como si no llevases nada.

-Saber de antemano que en el sitio hacia donde te diriges hay zarzales, porque si no darás un paseo pero no harás mermelada y aquí ¿a qué vamos a rolex o a moras?

-Llevar una jarrita o un cubito con agua fresca, así podrás ir lavando y probando el material, jeje, si no seguro que te las comes con todo el polvo del camino, nadie puede resistirse a la tentación de comerlas mientras vas llenando el cubo grande.

Creo que ya está... estamos preparados para ir a por la materia prima.

Llegas a casa, lavas las moras que no te has comido antes; no las pongáis al chorro del fregadero, porque aunque el aspecto para hacer mermelada no importa, se romperán y perderán jugo.

En una olla tipo Magefesa, me da igual si es de esa marca o de otra, no me paga ninguna, pones todas tus moras, que previamente habrás pesado, con el mismo peso de azúcar. Es decir 1 kilo de moras 1 kilo de azúcar. (Increible, eh? yo dando medidas, jajajajaja)

Exprimes aproximadamente 1 limón por kilo de fruta y 1 kilo de azúcar. Lo echas a la olla y remeneas bien. El limón sirve para que la fruta no se oxide. La mermelada de moras queda negra, pero... no se oxida si le pones limón.

Cuando haya soltado juguillo suficiente para que no se pegue, cierras la olla y lo dejas hervir, yo dejé tres kilos 15 min. Eso sí, contando desde que pones la válvula. A fuego lento.

Batidora en mano, mejor batidora que Thermomix, por esta vez, jeje, reducimos todo a una masa cremosa y homogénea.


Ahora toca lo más complicado, si se puede decir que lo sea. Teniendo utensilios adecuados es una tarea fácil. Necesitamos un chino de acero para quitar las semillitas de las moras, porque tres kilos de moras dan para muchas semillas, muchas muchas.

Un chino, para aquellos que estén convenciendo al repartidor del restaurante La Gran Muralla (que todos es llaman igual) más cercano, es un colador de acero con agujeritos muy chiquininos que deja pasar sólo lo interesante de la mezcla. Si lo hacemos con un colador tradicional, tardaremos siglos. Si lo hacemos con un escurre-verduras, pasarán todas las semillas y habremos trabajado en balde.

Vamos pasando de la olla a un cazo pequeño y cuando tengamos cantidad suficiente rellenamos los frasquitos de cristal que ya tendremos preparados.


¡Ah! Que no lo había dicho. Necesitamos unos frasquitos de cristal para guardar la mermelada, claro.


Cuando hayamos terminado, fregamos la olla, jeje, que si no es una porquería muy pegajosa, y metemos los frasquitos de cristal bien cerrados, llenamos de agua hasta la mital y hervimos al baño maría, con la tapadera puesta durante un ratito (jeje, buena medida). Así quedarán al vacío y podremos conservar durante mucho tiempo.

Y ya está, ¡mermelada lista!






Una de fotos

Terracita para tomar una copa en la entrada del hotel.




Cruz (del Royo?) en la plaza de La Alberca y detrás una preciosa casa con mil flores, bonito ejemplo de la arquitectura de la zona.




Cabras montesas que se pasean delante de tus narices cuando subes a la Peña de Francia. Queda bonito el retoque, ¿verdad?







Yo



ahí van unas fotos, que he salido a cenar, a tomar una copa, a ver sitios y bichos...








lunes, 25 de julio de 2011

Relax y algunas cosillas más

Este fin de semana, que para algunos ha sido de puente, para mí no, he estado fuera. Aprovechando que mis niños estaban con sus abuelos en el pueblo disfrutando del fresco y lo que permite estar en un pueblo donde el tráfico es mínimo, pues nosotros nos fuimos también al fresco, pero a otro sitio, que también nos lo merecemos, no?



El sitio elegido fue La Alberca, un pueblo precioso declarado patrimonio de la humanidad en 1940, el primero de España. La verdad es que se lo merece, es muy muy bonito, y además sus gentes se han esforzado por que siga siendo así.



La Alberca está en la Sierra de Francia, provincia de Salamanca. Si queréis ver paisajes de ensueño, bosques de robles que salen de un mar de helechos, disfrutar de una temperatura envidiable en pleno mes de julio... ya tenéis sitio.



Ya había estado antes en La Alberca, pero hace muuuuuucho tiempo, al menos doce años, un mes de agosto que decidimos hacer camping de cabotaje y acabó siendo un tremendo fracaso, pero vimos muchos sitios. Recordaba la carretera, con muchas curvas, pero aún así bonita.



Pero esta vez no iba de camping, teniamos reserva en un hotel estupendo que no recuerdo haber visto la primera vez. Está a 1km del pueblo en dirección a la Peña de Francia. Tiene aspecto de castillo y situado en un alto, en la falda de la mini montaña hay muchas casitas, villas dicen ellos, que recrean el estilo propio de la zona. Muy muy bonito. Además tiene un spa nada desdeñable. Los jardines son estupendos, sobre todo porque como la temperatura no ha pasado de los 25º se puede pasear por ellos. Se llama Hotel Abadía de los Templarios.



A unos 15 km del hotel teníamos la Peña de Francia, lugar de obligada visita por su belleza y por la posibilidad de ver cabras montesas muy de cerca, hecho que hemos comprobado al subir y al bajar. Eso sí, la carretera tiene tres y la bailaera...



Tirón de orejas a la Junta de Castilla-León, que sí, que Salamanca es muy bonito, Valladolid, también, así como León, Burgos y todas las magnificas capitales de provincia castellano-leonesas, pero... ¿qué pasa con las zonas rurales y sus carreteras?



Subir a la Peña de Francia te cuesta 8km de curvas, que bueno, bueno... y una carretera que no se ha arreglado en al menos 50 años. Los "quitamiedos" reciben su nombre por los colocados en esta carretera, porque no sirven para nada más. Justo donde se asientan, el terreno está tan descarnado que no sé ni cómo se sujetan.



Según vas ascendiendo, la vegetación es cada vez más excasa, las laderas de bosque se van transformando en piedras que amenazan con desprenderse, y lo hacen, prueba de ello son las que se acumulan en las cunetas y algunas que saltan a la carretera.

Pese a todo el sitio es precioso, virgen se podría decir, jajajaja, no lo ha tocado el hombre durante años.

Paramos porque vimos unas cabras en la ladera y... os lo juro, posaban para la foto, o eso o son como las lechuzas, que se fijan... jajajaajaja. Y no contentas con ello, nos hicieron un desfile montaña abajo para que pudieramos verlas con detalle y por supuesto fotografiarlas. Sólo por esa media hora, mereció la pena la excursión de la tarde.


Arriba del todo hay una Hostería, no sé si estará muy bien o muy mal, no entré. Jamás me hospedaría allí, qué sitio! Salvo que tuviera pasta por un tubo y decidiera aislarme para escribir... no tendría más distracción que el viento y las nubes, el sol, las cabras, los pájaros... y los montones de autobuses que suben todas las mañanas abarrotados de turistas.

CONSEJO: si decidís ir, subid siempre por la tarde y no muy temprano, salvo que queráis sufrir el terrible encuentro en esa carretera de mala muerte con un autobús de 60 plazas girando y obligandote a pegarte al quitamiedos que hay justo antes del precipicio. Además, es más bonito cuando no está abarrotado de gente. Y la luz para las fotos es mejor.

También allí arriba está la Ermita de la Virgen Blanca, otra iglesia que no recuerdo a qué virgen está dedicada y una capilla totalmente abandonada que pertenece a San Ándrés, que debió de ser un soltero viva la virgen por el aspecto de su morada.

Hay, además, una especie de observatorio que a mí me pareció meteorológico, pero no sé... no me acerqué a comprobarlo.

La zona cuenta con varios campings, el que más cerca está de la Peña de Francia y de La Alberca es uno que se llama Al-Bereka, que no tiene mala pinta.

En fin, que es un sitio precioso. Un pueblo para perderse de noche en el, entre sus calles empedradas, con sus rincones llenos de encanto, con fuentes, caños y gargantas que cruzan el pueblo.

Ah, en un sitio un poco escondido hay una Tetería en la que no llegué a entrar, pero que tiene pinta de ser bonita.

Para comer, la plaza, hay cinco bares-restaurantes, como queráis llamarlos donde podréis degustar especialidades típicas.

No me van a pagar, pero por el buen trato recibido y por lo bien que comimos, os aconsejo La Taberna, a la izquierda mirando desde la Cruz que hay nada más entrar en la plaza. Buena comida, buenísima, menú por 15€ por barba.

CONSEJO: chicas, por muy monas que queráis poneros para cenar, que tampoco hace falta... mi consejo es llevar zapatos planos, los más cómodos y seguros que tengáis; si no, tendréis que ir agarradas al brazo de alguien... aunque puede ser una opción de acercamiento, jijiji. Y sí, lo digo por experiencia propia, jajajaa.

Pues nada, así ha sido el fin de semana ... y así se lo hemos contado, jeje.