martes, 15 de febrero de 2011

DESPERTARES I



Despertó y sintió ese vacío que supone no recordar un sueño.

Cerró los ojos y recorrió con la memoria sueños de otras noches: paseos por caminos oscuros y pisos de arcoiris; vuelos a baja altura pasando la mano por vastos campos de espigas; escondites tenebrosos temiendo la llegada del monstruo que nunca veía; rebaños de ovejas que rodeaban su cama y de repente ya no eran ovejas sino toros y luego serpientes; caminó por el borde de un precipicio, tembló y perdió el equilibrio, se tambaleó y su cuerpo golpeó contra el suelo del dormitorio.

Acababa de despertarse.

miércoles, 9 de febrero de 2011

El día más feliz en la vida de un niño

Pues sí, que lo sepáis todos aquellos que no sois del club de Rouco y su peña, el día más feliz en la vida de un niño es EL DÍA DE SU PRIMERA COMUNIÓN. Claro, que no es ni por los regalos, ni por la bici que va adjunta al traje de marinero o novia en pequeñito. No, no. Es por el compromiso que supone el Sacramento de la comunión; es un momento que los niños de 9 años afrontan con una madurez absoluta. ¡Hay que joderse, y mis hijos se lo van a perder! Primero porque no están bautizados, segundo porque me niego a hacer bautizo y comunión en la misma semana, tercero porque no voy a hacer a mis hijos de un club al que no pertenezco y cuarto y último porque, por lo pronto, el niño grande ha dicho que a él no le disfrazo de marinerito ni de coña.
¿Recordáis el día de vuestra primera comunión? Yo sí, y como este es mi blog, os lo voy a contar. Esto es como ir a casa de unos recién casados, te ponen el video de la boda y de la luna de miel sí o sí. Para eso es su casa. Y si no te mola, te vas a la tuya.
Pues eso, que yo me acuerdo de mi Primera Comunión como un día sin excesiva gloria. Fuí de corto, porque mi madre es de las que lo aprovecha todo, incluso el traje de la comunión! No podía ser largo porque así luego me lo podía poner los domingos para ir bien guapa. Que digo yo, casi todas las niñas se lo compraban largo y luego sus madres, muy apañaditas ellas, se lo cortaban y lo llevaban como yo todos o casi todos los domingos de ese año, desde mayo hasta septiembre. Además mi hermana había hecho su primera comunión dos años antes, también de corto, y no iba a ser yo la niña mimada...
Yo, como la niña buena que era, madura a más no poder y muy elocuentemente le dije a mi madre: "claro, mamá, mejor corto."
Era muy divertido, parecía que vivíamos en Sevilla, tol día de jarana, era la celebración eterna del día del Corpus. Era como un Día de la Marmota pero en vez de con un bicho, con un traje de mini-novia.
Comimos en casa, mis padres,mi hermana, mi abuela que vivía con nosotros, mis abuelos de Madrid y una prima y claro yo. No nos habíamos visto mucho antes, pero esta prima y yo nos pasamos toda la tarde haciendo el camino que había entre mi casa y el kiosko de helados más próximo. Creo que probamos todos los sabores y todos los modelos.
En fin, que salvo por el tema de los helados, no recuerdo ese día como el más especial de mi vida de niña.
Y ahora la parte buena, os permito, aunque este sea mi blog, que me contéis si en realidad sí que es el día más feliz en la vida de un niño,¿qué recordáis de ese día?
:orejas: os estoy esperando

martes, 8 de febrero de 2011

la ambulancia de las 13:30



¿Es posible que los planetas se alínien todos los días a la misma hora para que alguien necesite la asistencia de una ambulancia?

¿Podría ser cierto que esa, las 13:30, fuera la hora fatídica en que en esta zona del país, del planeta, del universo, lo más seguro fuese estar medido en la cama sin menearse y aún así sería probable que te diese un infarto, o un ictus?

A esa hora, si fueses conduciendo, podría cruzarsete un gato negro; o si pasases debajo de una escalera, se te podría caer encima el cubo de pintura de su propietario; o podrías pisar una mierda de perro con gastroenteritis y desparramarte por el suelo sufriendo una jodida conmoción cerebral, o romperte una pierna, o el coxis, que es una putada y duele un cojón... o ¿!qué coño sé yo!? Pero... ¿alguien puede explicarme por qué demonios pasa una jodida ambulancia con la sirena a toda pastilla por delante de mi casa tooooooooodos los días laborables a las putas 13.30h?

En mi opinión, no es posible que ninguno de los anteriores supuestos sucedan. Pese a todo, no voy a estrujarme las meninges pensando cuál es el motivo real, aunque me acuerdo de todos los ancentros del conductor, el médico y de todos los que van en la ambulancia.

Encontrar una lágrima



Subido en un cajón de madera un hombre grita en la calle. Aquellos que pasan a su lado y piensan que es un iluminado más, siguen su camino. Pero aquellos que se paran a saciar su curiosidad se quedan.
“No sigo a ningún dios, no intento convencerles de nada, pero les anuncio que el fin del mundo se acerca.”
Su voz es cálida y firme. No suena como un loco, aunque todos crean que lo es. Pese a ello, por su boca salen una verdad detrás de otra que le da mano a la siguiente.
“El ser humano es bueno, pero ustedes no lo saben. Engañan a sus esposos, roban, matan, fabrican armas, secuestran niños, violan…”
Su discurso va subiendo de tono, aunque su voz no varía. Está calmado, es algo que ha pensado muchas veces y ya ha pasado su furia. La desgracia de la Tierra es una cosa cotidiana.
“Encuentren al ser bueno que llevamos dentro, aquel que frente a la desgracia de los demás se le salta una lágrima y no mira hacia otro lado. Así y sólo así salvaremos este mundo.”

lunes, 7 de febrero de 2011

Francieli



Belfast vuelve a oler a sangre,
roja como rosas con espinas
cortantes como filos de navajas.
Veintiocho primaveras de samba
desgarrados a navajazos
en La Rosaleda de las Mercedes.
Francieli era tu nombre,
que tiene regusto a cielo.
Ojalá este destino sea
mejor elección que el primero.
Belfast número trece
huele a mala suerte y a sangre.
Su agresor, su asesino,
con treinta cursos de aprendiz de dios,
creyó terminado su entrenamiento
y quiso volar tras su última práctica
como director de vidas.
Pero sus alas eran de aprendiz
y el justo suelo rompió sus huesos.
Treinta años y un día de condena
y toda la eternidad de tormento
para el aprendiz.
Siete mil noches en vela
recordando tu rostro, Francieli,
tu sangre de samba,
tus gritos que sonaban a fado.
¡Que no duerma! ¡Que no descanse!
Que la culpa y el remordimiento
aten sus alas para que nunca,
nunca más, levante el vuelo.

viernes, 4 de febrero de 2011

China


-“¡Mierda!”- dijo con fastidio y asco a la vez.

Y así era. El pobre chino había muerto de cólera. Mejor dicho se había licuado; todos sus jugos se habían transformado en heces que inundaban la cochambrosa choza.

jueves, 3 de febrero de 2011

Un Chupito







Sabina apura su whisky on the rocks mientras sus dos peces de hielo luchan por subsistir en un vaso bajo.

El antro, pasado de moda, rezuma un olor a ambientador barato. El barman seca vasos con un paño. Se abre la puerta y entra ella. Ella, la mujer más bonita que él ha visto, y ha visto muchas detrás de esa barra.

Cada noche, desde hace una semana, llega sola y se marcha sola. Siempre pide un cocktail.

-”¿Cuál?”-preguntó el barman el primer día.
-”No sé,”-dijo ella-”el que quiera”.

Así, cada noche, él le declara su amor con un Siete Poderes, como los que ella ejerce sobre él. Se sirve como sus visitas, en vaso de chupito helado, como su actitud. El barman es un profesional, frío como el hielo picado de una Caipirinha, aunque su corazón destila un suave y dulce Ron-Miel, que se flammea al ver sus labios de Granadina, sus ojos dulces como el Brandy y su cabello oscuro como la noche.

Ella le da frío y calor a la vez, le estimula, le hace que cada noche sea mágica, la barra le huele a barrica de roble impregnada de ron, le quita el sueño y todo ello envuelto en un halo de finura italiana. Así es ella, un Siete Poderes: vodka, ginebra, whisky, tequila, ron, licor de café y martini.